miércoles, 4 de junio de 2014

No suele andar con prisas.

Tiene la visión de futuro daltónica y el corazón diabético, y aunque lleva en las mejillas los restos de algún naufragio, sabe perfectamente cómo jugar con la previsión del tiempo.

Le gusta guardar atardeceres en botellas de vidrio, aunque él no esté para apreciarlas, porque sabe que la traerá de vuelta al bajar la guardia. Viajar cerrando los ojos es fácil cuando llevas la era del Jazz en los bolsillos.

También sabe cómo olvidar casi cualquier cosa, incluso el paso de los años (o al contrario),
Y se seguirá manchando los pulmones con nubes de diseño hasta que comprendas que no se debe cambiar nunca un árbol por un bosque de farolas.

2 comentarios: