jueves, 19 de junio de 2014

Efemérides

Presumía de saber, aunque realmente lo que sabía era presumir.

Fue también un viernes como este según el calendario gregoriano, y curiosamente, el año de Gógol y las reconciliaciones. Me ganó cuando en lo alto del puerto sacó de la mochila una cajita de puestas de sol bañadas en chocolate.

Sin lugar a dudas tenía mi mundo entero a sus pies cuando me leía, aparte de ser el dueño de la sonrisa más bonita del jardín de las Hespérides. Pero todo eso es de otro libro y está sacado de otra historia.

Él, por su parte, logró deshacerse de todas las impresiones en papel baritado durante el año silencioso, pero muy a su pesar, mi memoria tiene algo más de musical que de fotográfica.

Independientemente de eso, no creo que pueda olvidarse de aquella noche en la que hasta los semáforos tenían sueño, y yo logré terminarle un invierno en lo que dura un abrazo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario