martes, 4 de noviembre de 2014

La ciudad se lleva en los zapatos.

Y uno trata de no ahogarse en un mar de pasos y pisadas, corriente abajo, nadando entre abrigos mojados de colores tristes; Buscando el final del invierno bajo aceras recubiertas de papel publicitario, sin saber que basta con redirigir el rumbo visual para naufragar, voluntariamente, en el calor de las notas del saxo que suena en la esquina de en frente.

sábado, 25 de octubre de 2014

Incompletos #1

Era el rubio de los 21 kilates.
Viajaba ocasionalmente en barquitos de histamina y veronal, pero la fiebre del oro la sufrían siempre los otros.

Parecía mirar con todo el detalle de una laguna italiana mezclada en la paleta de Singer Sargent, y era esa la dosis exacta del narcótico perfecto.

La mancha en la retina fue culpa de una flor de papel plastificado que nunca quise despertar. Y es bien sabido que algunas de las obras más bellas están hechas de recortes superpuestos en Jardín Imaginario.

sábado, 18 de octubre de 2014

Cartografío clavículas y escribo cuentos al oído. Sólo te pido a cambio que me deshagas los inviernos sin que se nos mueran las margaritas.

jueves, 16 de octubre de 2014

Tengo grabado en la memoria
El ardor dorado de esos campos de centeno
Que cierto juego de luz y sombras
Enciende por tu espalda

sábado, 23 de agosto de 2014

Una vez dibujé un corazón de hielo en la ventanilla de un coche mal aparcado, y estuve preguntándome todo el invierno si lograría encontrarlo para que me contase cómo es viajar con tu nombre escondido bajo las estrellas.

martes, 19 de agosto de 2014

Hizo conmigo lo que hace el viento con los corazones de manzana.

Una vez le contó al lunar que tengo en el oído izquierdo que la magia, como ocurre a tan pequeña escala, es inexistente para aquellos incapaces de apreciar los detalles. Y qué acierto grabar aquel trocito de menta y terciopelo en el lugar indicado. Nunca olvidaré aquella lección, ni cómo pronunciaba su llegada con la suavidad del mar del Plata. Por aquel entonces yo aún no rompía las copas de cristal, y eran la luna y las orquídeas las encargadas de dibujarle mariposas de taninos en los labios.

Era todo cuestión de tiempo.

domingo, 22 de junio de 2014

Preciados

La luna era otro cartel de neón que se anunciaba en la Gran Vía. Mientras los demás hablan, ella le devuelve la sonrisa. Sabe que es un artículo al alcance de unos pocos, y por lo general, jamás brilla de oferta.

Caminaban dejando atrás un rinconcito de Irlanda deslocalizado en el tiempo y el espacio. La falta de estrellas le recuerda que incumpliste, entre muchas otras, aquella promesa de viajar juntos a la ciudad de las luces. Después del sello en el pasaporte, tiene la certeza de que el País de las maravillas es sólo un delirio más del genio en una habitación escondida de Montmartre. Lo habrías disfrutado.

Llega a casa unos minutos antes que el sol. La fiesta se acaba cuando una cucharilla prepara la guerra fría en el interior de una taza de café.

jueves, 19 de junio de 2014

Efemérides

Presumía de saber, aunque realmente lo que sabía era presumir.

Fue también un viernes como este según el calendario gregoriano, y curiosamente, el año de Gógol y las reconciliaciones. Me ganó cuando en lo alto del puerto sacó de la mochila una cajita de puestas de sol bañadas en chocolate.

Sin lugar a dudas tenía mi mundo entero a sus pies cuando me leía, aparte de ser el dueño de la sonrisa más bonita del jardín de las Hespérides. Pero todo eso es de otro libro y está sacado de otra historia.

Él, por su parte, logró deshacerse de todas las impresiones en papel baritado durante el año silencioso, pero muy a su pesar, mi memoria tiene algo más de musical que de fotográfica.

Independientemente de eso, no creo que pueda olvidarse de aquella noche en la que hasta los semáforos tenían sueño, y yo logré terminarle un invierno en lo que dura un abrazo.

miércoles, 4 de junio de 2014

No suele andar con prisas.

Tiene la visión de futuro daltónica y el corazón diabético, y aunque lleva en las mejillas los restos de algún naufragio, sabe perfectamente cómo jugar con la previsión del tiempo.

Le gusta guardar atardeceres en botellas de vidrio, aunque él no esté para apreciarlas, porque sabe que la traerá de vuelta al bajar la guardia. Viajar cerrando los ojos es fácil cuando llevas la era del Jazz en los bolsillos.

También sabe cómo olvidar casi cualquier cosa, incluso el paso de los años (o al contrario),
Y se seguirá manchando los pulmones con nubes de diseño hasta que comprendas que no se debe cambiar nunca un árbol por un bosque de farolas.

martes, 3 de junio de 2014

"El sol sale para todos"

El megáfono cuenta que hace ya más de dos paradas que no estamos en la patria de la primavera, pero los andenes a veces también se equivocan.

Se ha dormido en el metro el jardín de las delicias, y en la próxima estación,

vienes a buscarme.

lunes, 12 de mayo de 2014

Conocían sólo los peces de ciudad la forma de nadar en ríos de asfalto y evitar el exceso de tráfico en los afluentes.

Pero a vivir del humo y aletear las calles también se aprende

sábado, 19 de abril de 2014

Hay personas que cierran los ojos y piden los deseos a las luces de los aviones porque las estrellas fugaces las llevan por dentro.

sábado, 22 de marzo de 2014

23/3/14

Ahoga navegar en barcos de papel de fumar cuando el mar está hecho de farolas encendidas.

Menos mal que siempre nos salvarán los naufragios en labios de café y que la luna en tu mirada brilla más que el faro de Alejandría.

viernes, 7 de marzo de 2014

Sé que cuando escuchas el sonido del mar cierras los ojos para volver a recoger conchas en mi vestido, por mucho que trates de ahogarme en el café de las mañanas. O por mucho que te atrevas a besarla con Don't let me down de fondo.

Porque piensas en mis labios cuando recorres con la vista un mapa mundi y es mi nombre el que le cambia los colores al cielo en tu mirada. Porque nadie más puede llenarte de sueños los abrazos.

También sé que es a mí a quien besas cuando las manos ven más que los ojos. Y tú, tú también lo sabes.